“Los vigilantes me querían pegar corriente, porque aquí está prohibido pedir comida”, el relato de los niños de la calle en Valencia

Ricardo Marín/ 

Tres niños sin derechos deambulan todos los días a la hora del almuerzo en la feria de comida del Centro Comercial Caribbean Plaza, en Valencia. De mesa en mesa van con una petición unánime de ayuda, apostando a la bondad de algún que otro comensal que solidarice, al menos con las sobras de su plato.

Son niños como cualquier otro, con preguntas, travesuras y una extraña inocencia que el hambre aún no logra borrar de su rostro. Lo único que realmente los diferencia del resto, es la total ausencia de su derecho al respeto de su dignidad humana.

Mientras comía del resto de un plato ajeno, Roger, uno de los mayores, comentó que vive en las residencias “Ciudad Chávez”, al sur de Valencia y que su madre se quedó sin empleo, por lo que todas las tardes va con sus amiguitos a pedir algo de comida; Roger no tiene padre. “Trabaja en el campo y no lo veo desde hace tiempo”, dijo.

Pero la desgracia de estos infantes no acaba en su odisea diaria por la búsqueda de comida, también tienen que sortear abusos y violaciones a sus derechos, y sobre todo, una ininteligible maldad que les nace a quienes gozan de la aberración de imponerse sobre los más débiles.

A mitad de la conversación entre Roger, José Gabriel y Ángel, un vigilante se acercó a la mesa para echarlos. “Nos regañan si los dejamos aquí. Todos los días andan molestando a los clientes pidiendo comida”. Al hombre de seguridad le bastó que un cliente asumiera a los niños como “mis invitados” y le manifestara la garantía de que están en la mesa con pleno consentimiento de alguien que sí pudo pagar el plato.

Fue entonces cuando Roger relató que uno vigilantes en ese Centro Comercial, además de otro en el Shopping Center de Valencia, intentó “echarle corriente”, con un aparato que comparó con una “radio pequeña” y que gracias a su destreza ha logrado evadir en par de ocasiones.

“Me querían echar corriente (los vigilantes) porque aquí uno no puede pedir. Pero yo les digo que lo hago porque hay hambre y uno no tiene como comer ¿cómo hace uno?”, expresó Roger.

Pobreza en cifras

Según un estudio realizado por la fundación Caritas Venezuela, en diciembre del año pasado, un 52% de los niños en el país no presentan un peso adecuado, de los que 3% registran desnutrición aguda y otro 9% de forma moderada. De este 52%, un 19% de los infantes tiene desnutrición crónica y otro 28% está en riesgo de tenerla.

Hasta ahora, no existen cifras oficiales de desnutrición infantil , ni reportes de efectividad de un plan para recoger los niños en situación de calle, pues a los conocidos “niños de la calle”, se le suman los que aún con casa, abrigo y familia sales a las calles en búsqueda de comida.

The following two tabs change content below.