Las dos caras de Omar Vizquel como mánager

César Sequera Ramos /Meridiano 

Por allá en febrero de 2016, cuando Omar Vizquel era nombrado mánager de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol, afirmaba que esperaba llevar su estilo como jugador activo a las decisiones desde el banquillo.

Frases como ejecuciones a la defensiva y agresividad en las bases, se escuchaban en los análisis del novato dirigente. Sin embargo, no había una idea clara de cómo llevaría las riendas de un equipo en un torneo competitivo.

En solo cuatro encuentros del Clásico Mundial de Béisbol, ya Vizquel enseñó sus dos caras como mánager. Contra Puerto Rico y México, el exceso de paciencia le trajo problemas en el manejo de lanzadores, pero contra Italia (juego extra) mostró una postura donde el temor nunca estuvo en sus decisiones.

Con la presión de estar en un juego de eliminación, su alineación no tenía a José Altuve con sus dos campeonatos de bateo; bajó al poco productivo, pero estelar Carlos González al sexto puesto, e insertó a Rougned Odor como quinto en el orden, a pesar que no estaba en los planes iniciales de la gerencia cuando confeccionaron el roster. Las redes sociales explotaron; la expectativa creció.

A eso, agreguen que había un problema digno para escribir una novela de drama: Recorrer nueve entradas con solo cinco lanzadores, cuatro de ellos en el bullpen. Todo estaba en contra para un Vizquel que no tardó mucho para ver los resultados de sus decisiones.

Odor realizó un brillante engarce defensivo en la primera entrada, que aunque no calmaba las críticas de los aficionados por dejar a Altuve en el banquillo, por lo menos bajaban de volumen. Optó por Deolis Guerra como relevista largo y, haciendo recordar sus años como abridor, lanzó 2.2 entradas brillantes para responder a la confianza que le dio Vizquel.

No perdió la confianza en el dubitativo José Alvarado, que está acostumbrado a enfrentar bateadores zurdos por poco tiempo, pero lo mantuvo por 2.1 episodios para dejar la mesa preparada para que sus decisiones se terminaran llevando el foco de la victoria.

Luego del salvador cuadrangular de Miguel Cabrera para igualar el marcador, Odorsacudió un largo doble que ponía adelante a Venezuela y hacía quedar a Vizquel como un genio. Que Altuve estuvo en el banco en el juego más importante fue una memoria que se perdió en el olvido.

Pero la agresividad de Vizquel no se detuvo ahí, que mandó a Alcides Escobar a realizar un squeeze play suicida para traer a Odor al plato y terminar una serie de acciones que le dieron la victoria a Venezuela.

La Vinotinto se metió en segunda ronda de forma milagrosa y las dos caras de Vizquel tienen mucho que ver.

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