Comunidad medica en alerta por difteria en Carabobo

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Casos sospechosos de difteria en Carabobo siguen en aumento sin el debido tratamiento ni control de la enfermedad en la entidad.

Dayrí Blanco.-

No hay números exactos. Las autoridades que manejan esas cifras no las confirman. Los protocolos internacionales establecen que ante un brote de difteria como el que se vive en la región, se debe declarar emergencia sanitaria y ampliar las medidas de precaución con la suspensión de clases y evitar las reuniones sociales. Nada de eso se ha hecho.

Son varios los pacientes con síntomas claros de la infección que han ingresado a la emergencia de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET), conocido como Hospital Central de Valencia. Hasta ahora solo se han confirmado dos casos de fallecidos que residían en el municipio Carlos Arvelo, al occidente de Carabobo, cuyos resultados positivos llegaron desde el Instituto Nacional de Higiene, en Caracas, según informó el presidente de la Sociedad de Médicos Internistas y Residentes del centro de salud, Ronnie Villasmil.

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Los otros casos sospechosos provienen de Puerto Cabello y Los Guayos, entre los que se incluyen dos niños de 12 y 13 años. Funcionarios del Ministerio de Salud no han informado si son o no positivos. Durante los últimos días se conoció de una estudiante de medicina que realiza prácticas en la Chet con los síntomas, y el de una enfermera residente del lugar. Hay otros pacientes que han ingresado desde la capital carabobeña, y a quienes se les practica el protocolo de aislamiento por 12 días, incluyendo a uno que fue remitido desde una clínica privada, mientras llegan los resultados de los análisis que tardan 10 días en promedio.

El riesgo de que la enfermedad se propague es cada vez mayor. El epidemiólogo, Andrés Barreto, explicó que puede ser incontable la cantidad de personas infectadas sin manifestar ningún síntoma. Por eso lo que debe hacerse es tratar a quienes padezcan la enfermedad con antibiótico y antitoxina diftérica, “que no hay en los servicios de epidemiología distrital y regional”.

También es elemental tratar el entorno donde viven los afectados, con una encuesta epidemiológica, vacunación, e incluso tratamiento.

 

“Pero nada de eso se está haciendo”. El virus usa vías de contagio como la saliva y fluidos nasales que viajan en el aire tras estornudar o toser,

Ante la inacción de las autoridades del Gobierno, lo primordial es tomar medidas como evitar recibir visitas en casa, ir a conciertos, cine, centros comerciales, tratar de no enviar a los niños al colegio ni a actividades complementarias. Todo hasta que se controle la situación.

Las recomendaciones de los especialistas son muchas. Eugenia Pinto, inmunóloga, detalló que no se debe compartir comidas ni bebidas con nadie, ni saludar con besos, no comer en la calle porque ollas y cubiertos mal lavados podrían ser foco de infección, y que lo ideal es que la población esté en cuarentena y que quienes deban salir de sus casas lo hagan con tapabocas.

“No se trata de alarmar, sino de informar a la sociedad. De lo contrario estaremos en las puertas de una epidemia”. Funcionarios del Instituto para Salud (Insalud) dependiente de la gobernación no han emitido ninguna información. Su vocería se limita a decir que son casos que maneja directamente el ministerio, aunque el mandatario regional, Rafael Lacava, expresó recientemente que en las próximas semana estará controlada la situación.

Hacía 24 años que no se presentaba un caso de difteria en el país. Barreto aseguró que esto confirma que existe un fracaso en políticas sanitarias del ministerio de Salud. “Es una enfermedad prevenible por vacuna, pero debe existir cobertura de vacunación adecuado de acuerdo a la Organización Mundial de Salud de alrededor de 95% de la población. Pero desde hace cuatro años hay severas fallas con las dosis que se administran tanto a la población infantil como a la adulta”.

Desde antes de las 4:00 a.m. se hacen largas colas en los ambulatorios de la entidad. Los carabobeños están nerviosos ante este brote de la infección. Entre 15 y 20 pacientes son atendidos. No hay suficiente vacunas para toda la población. Todo indica que la emergencia sanitaria es un hecho en la entidad, aunque no ha sido declarada.

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