72 mil pasajeros “agonizan” diariamente en el Metro de Valencia

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Ricardo Marín.-

A las 6 y 30 am la estación Monumental del Metro de Valencia todavía respira sus últimos aires de tranquilidad. “Gracias por viajar con nosotros, Sistema Metro de Valencia les desea un feliz recorrido”, reza la bocina del conductor del tren, que en un esfuerzo de optimismo cuenta la primera mentira de la jornada.

Las comunicaciones  que siguen durante las otras 14 horas de servicio entre el conductor de turno y el resto de los pasajeros son igual de formales, pero menos alentadoras: “el tren iniciará movimiento en breves minutos, Metro de Valencia les pide disculpas por las molestias ocasionadas”, “señores pasajeros, el tren debe ser desalojado en su totalidad” o cualquier otra mala noticia rutinaria, que solo da parte de un detalle técnico cotidiano del servicio.

Sin embargo la angustia no aparece sino hasta las 7 y 30 am, cuando ya todos van tarde a sus puestos de trabajo y en la necesidad de sortear las colas, el colapso de los semáforos, la inseguridad y los paros sorpresivos de transporte, optan por el servicio Metro. El resultado: varios minutos de cola, muchas veces sin aire acondicionado, retrasos en el recorrido del tren, robos y una típica pelea diaria por alguien que se “recostó” demás o invadió la privacidad del compañero de ruta.

Carteristas pululan en las estaciones

Normalmente tomar el metro era una opción a la inseguridad de las “camioneticas”. Sin embargo, desde hace un tiempo empezó a aparecer en el lugar la temida figura de los “carteristas”; hábiles amigos de lo ajeno, que sin que nadie logre darse cuenta despoja a sus víctimas de teléfonos y billeteras, gracias a la maestría de sus manos delictivas.

Los hurtos ocurren especialmente en el momento del embarque del tren, donde se aplica la Ley Número 1 del Metro de Valencia: “Nadie es dueño de su propio cuerpo”, por lo que la víctima, familiriazada(o) con el roce, el manoteo y el empujón, no logra darse cuenta en que momento fue despojado de quien se llevó sus pertenencias.

“Personas de Movilidad Reducida”

Los señores vestidos de rojo, que se hacen llamar “funcionarios Metro” tratan en lo posible en dar un trato preferencial a las personas discapacitadas. Por eso, le dan un área de acceso exclusivo para que logren ingresar al vagón cuando está aún vacío.

 

Sin embargo de un momento a otro la crisis termina llegando a las personas de movilidad reducida. Una avalancha de pasajeros llenan los puestos claramente marcados como preferenciales, en el desespero propio de aprovechar el tren, pues la estadística promedio, en horas pico, es perder al menos dos trenes antes de tomar el “material rodante” como a veces le dicen los trabajadores del Metro.

Además, la arquitectura no parece hecha para estas personas. En un principio se habilitaban ascensores para este tipo de pasajeros. Sin embargo, la inoperatividad de las escaleras eléctricas hace que el ingreso de los minusválidos sea un total calvario.

Hasta ahora los anuncios oficiales del Metro de Valencia se reducen a la promesa de “agilizar” los tiempos del tren entre cada estación “que van de 9 a más de 20 minutos”. Sin embargo, no existe al menos la “promesa” de una inversión que realmente pueda hacer digno el uso de ese servicio: más estaciones, trenes, ampliación de espacios, entre otras.